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Iván M. Lobo, estudioso y defensor de las tradiciones de Cabrera, participó ayer en las Jornadas sobre Despoblación y Cultura Tradicional de Segovia hablando de 'las mascaradas'

Segovia acoge este viernes y sábado un Congreso sobre Despoblación y Cultura Tradicional que organiza el Departamento de Antropología Social de la UNED y en el que presentan dos ponencias vinculadas con León, concretamente con la comarca leonesa de Cabrera. Una es de Iván M. Lobo, estudioso, divulgador y defensor de tradiciones como las mascaradas de invierno y otra del antropólogo José Luis González, quien centrará su ponencia en el proyecto 'Villar activo', en el que desglosa las actividades llevadas a cabo en Villar del Monte.

Iván M. Lobo centró su ponencia de ayer en los peligros que acechan a las mascaradas de invierno y la cultura tradicional en la realidad social que se vive en la actualidad, marcada sobre todo por la despoblación. "Las fiestas de invierno son parte del ciclo festivo que hasta bien cercano en el tiempo tuvo su presencia en el mundo rural. Estas tradiciones fueron sucumbiendo, despoblación y luego a la globalización. Sin embargo una floreciente recuperación de estas manifestaciones está generando problemas".

Y desgranó algunos de estos problemas: "La tradición oral o que aún se celebran estas fiestas tradicionales han permitido su existencia, pero es un mundo de poblaciones envejecidas con pocos habitantes donde la falta de relevo generacional está provocando su desaparición".

Señala Lobo que la diferente "velocidad" a la que vive el mundo rural y el globalizado actual "genera un aluvión masivo en algunas ocasiones de turistas para ver estas manifestaciones dando lugar a situaciones de riesgo de presión sobre este patrimonio cultural".

No se le oculta que es otro problema la falta de rigor en las recuperaciones modernas, "provocando su falta de conexión con el pasado, y por tanto con el mundo rural, convirtiéndose en una fiesta que provoca sentimientos contrariados en los locales y deja de tener sentido práctico para los mismos".

Recuerda que son unas tradiciones que tenían su marco natural en los pueblos, sus calles, plazas... algo que está complicando la masificación y ahora es fundamental evaluar esta presencia de turismo como estrategia para dinamizar la economía rural, para que repercuta de una forma ordenada en este paisaje rústico agonizante para convertirlo en una fiesta sostenible, pero por otro lado se hace necesario la evaluación también de la fiesta, muchas veces desvirtuada con el único fin de conseguir subvenciones y visitantes. Y un último problema es la costumbre de trasladarlas a las ciudades en "concentraciones a gusto del consumidor, sin atender a las tradiciones, la historia, los pueblos... buscando la foto".