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Este sábado el Instituto de estudios cabreireses organiza junto con la junta vecinal de Nogar la presentación del libro FLores de Hinojo del escritor Andrés Oria para que inmediatamente después salga el Gracioso

La cita es este sábado en Nogar a las 18 horas, con un libro y una mascarada, aunque fuera de tiempo. 'Flores de hinojo' es el resultado de un viaje realizado a la comarca leonesa de la Cabrera en junio de 2003, siguiendo los pasos del que hiciera Ramón Carnicer cuarenta años antes.

Pero si el objeto principal del berciano era la denuncia de la situación de abandono de la comarca por parte de las instituciones, aquí lo que se constata es algo más grave aún; el fin de un ciclo iniciado a la sombra del monasterio de San Pedro de Montes en la Alta Edad Media, debido a la desaparición de las formas tradicionales de vida y su sustitución por otros mecanismos productivos, a lo que ha venido a sumarse la práctica general de la emigración y la consiguiente despoblación, mal endémico de muchas zonas agrarias de la España de hoy, particularmente agravado en la geografía leonesa.

Andrés Martínez Oria (Salamanca, 1950) es catedrático de Literatura y colaborador de diversas revistas culturales. Ha obtenido entre otros el Premio Internacional de Cuentos «Miguel de Unamuno» y ha resultado finalista del Premio de la Crítica de Castilla y León por sus novelas Más allá del olvido (2007) y Jardín perdido (2009).

Una vez terminada la presentación del libro, el autor cede protagonismo al Gracioso, una mascarada de invierno refugiada en la fiesta de San Lucas de la localidad de Nogar y que también participaba en la danza de palos denominada danza de Villagarda.

Recordaban que «antias, tamién salía pal entroido, diba polas casas pidiendo cunos mozos», explicaba algún vecino de Nogar. Hace unos años recuperaron este personaje pero salía con una máscara de plástico. Poco a poco despues de la intervención del IEC, recuperaron el traje y máscara que recordaban sus vecinos. Y desde entonces sigue saliendo por San Lucas. Así cada sábado por la fiesta de San Lucas, el Gracioso interrumpe el baile de tarde como ahcía antiguamente para perseguir a las mozas y a los rapaces de la localidad.