El antruejo en alcoba era muy celebrado ya que participaba todo el pueblo. La tradición religiosa, antes muy arraigada, hacía de estas fechas unos días especiales porque los Carnavales suponen el inmediato comienzo de la Cuaresma, tiempo de absoluto recogimiento y oración durante el cual estaba prohibido salir de fiesta, bailar… Principalmente los jóvenes aprovechaban estos días de Carnaval para divertirse al máximo, porque luego durante cuarenta días no podrían hacerlo. La festividad del antruejo se celebra el sábado de los entiñones (sábado antes al domingo gordo), el domingo gordo y el martes de carnaval. Se celebró hasta que el cura del pueblo D. Abundio lo prohibió en los años 70.

La gente del pueblo acudía a los entiñones. Ese día muchas mozas de las que hoy ya son ancianas cuentan que no salían de casa porque los mozos del pueblo las entiñaban con ceniza o con tizones (leña quemada).  Durante la semana anterior al domingo gordo se echaba la cachiporra por las casas. La cachiporra era una broma que hacía la gente joven a otras personas del pueblo. Esta broma a mucha gente anciana le sentaba muy mal y algunos se guardaban detrás de las puertas con un caldero de agua. Abrían la puerta los mozos y decían:

-¡Ti fulano! (nombre del señor)

El señor de la casa contestaba:

-¿Quién va?

Para finalizar los mozos decían una de estas frases:

-¡Allá te va la cachiporra atada con un ramal, que en mi casa no quiere parar!
-¡Allá te va la cachiporra, hasta otro año por ahora!
-¡Allá te va la cachiporra, metida en una olla, tápala bien tapada, que no se te vea nada, átala con un cordel y el día del antruejo échala a correr!
(Todo esto sin que el vecino no se diera cuenta porque sino…)

Los mozos también hacían otro tipo de bromas, como por ejemplo:

-¡Ti fulano! (nombre del señor)
-¿Qué?
- (y el mozo decía): Si no hubieras mirado, no te la hubiera pegado…


El domingo de carnaval o domingo gordo: corrían 2 o 3 parejas de toro y de torero por las calles y la plaza. Este día también salían las mujeres, quienes vestían con el mejor traje que tenían (pañuelo del ramo, ruedo, chambra…) además de los demás antruejos (la máscara, la tora, el incensario…). Finalmente se hacía baile en la plaza del pueblo con los músicos que acudían, viniendo gente de los pueblos de alrededor a ver el antruejo y el baile.

Martes de carnaval: este día también salía el toro y el torero y al finalizar el día, los mozos pedían por las casas del pueblo, les daban: fisuelas, huevos… y con lo recaudado hacían una merienda en las bodegas del pueblo. Al terminar de correr el carnaval, la gente joven iba con cencerros a la espalda por las calles.

Anécdotas

Algunas personas del pueblo hablan como muchas mujeres les tenían mucho miedo a los toros y a las toras porque te envestían y cuentan que te hacían ``ejemplares´´. Cuenta mi abuela y las amigas que estaban sentadas como dicen ellas al ``retesterio´´ como una vez entraron el toro y el torero a casa de los padres de Oliva (la casa que está al lado de la de Teodoro). El torero en aquellos años era Cisimo y el toro era Ligio. Estos dos que según cuentan, hacían bien la labor de toro y torero porque ligio manejaba muy bien el toro. Entonces estos se dispusieron a entrar a casa de Oliva y según vio entrar a el toro ella no supo que hacer porque le tenía mucho miedo al toro entonces, se le ocurrió saltar la tapia y salir para la parte de la cuesta y entonces pudo escapar de los toros.

Otro ejemplo era como una vez las toras que en aquel año eran Jerónimo (mi abuelo) y Siddro echaron a correr detrás de una vecina del pueblo que es ella misma la que cuenta esta anécdota. Fíjate en el miedo que tendría a las toras que marché corriendo hasta las Yuncares y ellos seguían corriendo para envestirme. Estos dos ejemplos son claramente ejemplos sobre el miedo que se tenía a los toros y toras porque te podían romper la ropa, pegarte con la vara y envestirte.