Domingo de Compadres (tres semanas antes del inicio de la Cuaresma)

Consiste en una reunión de grupos de amigos, vecinos o familiares, todos varones, en torno o con el pretexto de una merienda o banquete de hermandad. Se cantan canciones jocosas y con alusiones al sexo femenino y se colocan peleles de mujer, parecidos a la Tarara, a la que cantan y ridiculizan. Durante estas meriendas se hacen alardes de destrezas cinegéticas y/o piscícolas, en las que los platos más típicos son las sopas de peces o caldero riberano. Pueden ser estos encuentros en lugar cerrado (una casa particular o corral), o en torno a una hoguera al aire libre.

Domingo de Comadres (dos semanas antes del inicio de la Cuaresma)

Es similar al anterior, pero en esta ocasión los actos son exclusivos del sexo femenino. En este día las “víctimas” de la sorna y escarnio son los varones. Se prepara y degusta una chocolatada y fisolada entre los grupos de mujeres allegadas. También confeccionan peleles de hombres`, similares a nuestro “Santo Antruejo”, de los cuales se burlan.

Viernes Llardeiro (viernes anterior al inicio de la Cuaresma)

Los mozos y mozas se unen en comparsa, con una vestimenta particular: camisa y calzón blanco en lino o lienzo, faja a la cintura, colonias o cintas de seda cruzadas al pecho y sombrero de paja. Llevan sus caras pintadas.
Se valen de una trompa de cartón llamada “tururú” para acompañar los cánticos. Cantan por todo el pueblo canciones típicas de estas fechas acompañados de bailes populares. Van pidiendo dinero y alimentos por las casas a familiares y vecinos, y entonan coplas burlescas para las personas que no les dan nada:

“Esta casa es una ruina,
aquí vive un miserable,
no ha querido dar nada.
Es un señor detestable”.


Se denomina viernes Llardeiro porque uno de esos alimentos que recibían de sus vecinos era el “llardo”, que es como se conoce en la zona a la hoja de tocino.

Con todo lo recolectado, se juntan estos grupos de mozos y mozas para celebrar una merienda, en este día de manera mixta. Lo suelen hacer en torno a una hoguera y se pintarrajean con sus cenizas, chocolate, colorante azul, y grasa del eje de los carros.

El acto más importante que se celebra durante el viernes llardeiro es el canto del Tetumbo.

El Tetumbo es una composición poética de carácter satírico-burlesco, con mayor o menor acierto en sus rimas, en las que se narran de forma jocosa los avatares de vecinos, acaecidos a lo largo del año. Pueden ser cantadas por la comparsa antes citada, o bien leídas o recitadas por un narrador. Otras veces simplemente se dejaban clavadas en algún lugar público de manera anónima o eran arrojadas a la vía pública como misivas.
En esta ronda por las calles del pueblo los mozos y mozas van acompañados del Carro de la Tarara, otro elemento importantísimo y, al igual que el Tetumbo, actualmente exclusivo de nuestro antruejo. Consiste en un carro de tracción animal que porta un monigote de mujer andrajosa al estilo de los mayos, bailado siempre con las piernas de una persona que va recostada sobre su espalda debajo del pelele. A este mayo de mujer denominado la Tarara se le realizan preguntas ora burlescas ora obscenas, las cuales son respondidas por su bailador. Las agrupaciones de mozos próximas al carro replican al bailador con una estrofa completa, generalmente opuesta al significado de la pregunta.

- Tarara, tienes novio?
- NO
- Dice la Tarara que no tiene novio
debajo la cama tiene a San Antonio.

Sábado Fisolero (sábado anterior al inicio de la Cuaresma)

Se denomina así por los dulces típicos de carnaval: fisuelos.
Actualmente es el día grande de las fiestas en Carrizo. En el último cuarto del siglo XX, relegó en importancia al Domingo Gordo, pasando a ser el sábado el día más participativo y con más afluencia de vecinos.

Se hace merienda campestre y salen los personajes más coloristas: guirrios, toros, gomia, el pellejo, gitanos, curas, militares…

Este día es cuando un grupo de vecinos suelen realizar el acto conocido como “La Cuelga del Santo Antruejo”. Es uno de los últimos mayos que perviven en la ribera del Órbigo, y posiblemente el situado más al norte de la provincia de León. Es un pelele de trapo, a modo de maniquí, con figura masculina, colocado en lo alto de un tronco de árbol, aunque también puede ser colocado sobre un carro de tracción animal, que preside estos festejos en el Barrio de la Campaza. Siguiendo el dicho local: “En carnaval todo vale”. Ha sido elevado este “mayo” a la categoría de santo por el vecindario de este barrio. A los pies del mismo suele estar colocado un Tetumbo.
Este Santo pagano tiene referencias históricas desde tiempos de Juan del Enzina (1468 - 1529), y su importancia radica en que en Carrizo de la Ribera se conserva intacto y pleno. A continuación, les mostramos el texto atribuido al citado escritor:

“Oy comamos y bebamos
y cantemos y holguemos,
que mañana ayunaremos.

Por onrra de Sant Antruejo
parémonos oy bien anchos.
Enbutamos estos panchos,
rrecalquemos el pellejo.

Que costumbres de concejo
que todos oy nos hartemos,
que mañana ayunaremos

Honrremos a tan buen santo
porque en hambre nos acorra.
Comamos a calca porra,
que mañana hay gran quebranto.

Comamos bebamos tanto
hasta que nos rebentemos,
que mañana ayunaremos.”

Domingo Gordo (domingo anterior a la Cuaresma)

Al igual que el sábado que lo precede, salida por las calles de los personajes más característicos del Antruejo.
Se realizan meriendas y antrujadas, que son bromas generalizadas entre el vecindario, similares a las inocentadas del día de Santos Inocentes.
También suele haber actividades culturales varias relacionadas con el Antruejo y la tradición carnavalesca. Exposiciones, filandones, jornadas de intercambio con otras localidades…

Martes de Carnaval

Merienda campestre en el lugar conocido como “Las Eras”. Los años de climatología adversa se trasladan a algún recinto público cubierto, sito en este mismo barrio de La Campaza.
Acto de “El trago”. La Junta Vecinal hace entrega al cabeza de familia (de cada uno de los empadronados), de una cantidad de vino prefijada y previamente estipulada por la propia entidad. El importe corre a cargo de esta institución como se viene haciendo ininterrumpidamente desde el siglo XVIII.